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Parte fundamental de este programa han sido nuestros “padres adoptivos”, personas comprometidas e interesadas en proteger y conservar nuestro patrimonio cultural, quienes aportan recursos económicos y materiales para las restauraciones. A cambio de su contribución se les entrega un recibo deducible de impuestos y se graba su nombre en la placa conmemorativa de la restauración.

En nuestra asociación creemos que es importante reconocer a quien se distingue por su compromiso en beneficio de su comunidad.
Aquí en Jalisco hemos concretado varios proyectos como son: la restauración de óleos, estofados y libros de la época de la colonia del acervo del Museo Regional de Guadalajara. Se trabajó en la conservación de las bóvedas de la Iglesia de Capuchinas, así como en tres cuadros del Templo de Aranzazú, ambos datan del siglo XVIII.
En La Moreña, en La Barca, Jal., se llevó a cabo la restauración de los murales costumbristas pintados en el siglo XIX por el artista jalisciense Gerardo Suárez. Se restauraron también dos murales dentro del Palacio de Gobierno del gran maestro José Clemente Orozco, y en Chapala, se rescató la antigua estación del ferrocarril, hoy convertida en el Centro Cultural González Gallo. Una valiosa aportación fue el establecimiento de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO), a partir de la genuina preocupación por contar con un mayor número de restauradores profesionales, institución que fue inaugurada en 1998.
Todo este arcoiris de obras de arte y monumentos estuvieron a punto de perderse. Hoy están al alcance de los mexicanos y del mundo entero para que los podamos apreciar y disfrutar.

En este apasionante camino de la restauración, nos hemos comprometido con un nuevo proyecto: el rescate del templo de Santa Mónica, ubicado en pleno corazón del centro histórico de Guadalajara, en la calle de Santa Mónica, entre Reforma y San Felipe.
Este edificio, ejemplar magnífico de la arquitectura virreinal construído a principios del siglo XVIII presenta daños alarmantes tanto en la fachada como en el interior, que requieren de una urgente e impostergable intervención. La cantera ornamental de la fachada se desintegra día a día, es indispensable consolidar algunas cornisas antes de que se desprendan y se pierdan por completo, otras, han de sustituirse, fragmentos de las águilas que forman las gárgolas del edificio ya se han perdido y la majestuosa escultura de San Cristóbal está a punto de venirse abajo. Tristemente saltan a la vista en el interior del templo las humedades en bóvedas y muros, destruyendo la pintura decorativa.

Para este ambicioso proyecto hemos formado una gran alianza con las instancias del los tres órdenes de gobierno que tienen bajo su responsabilidad velar por el cuidado del patrimonio, todos estamos trabajando para devolverle a este edificio su esplendor y dignidad originales. Porque hablar de nuestro patrimonio cultural implica hablar de nuestras raíces, de nuestra memoria histórica, de nuestro sentido de pertenencia, todo ello merece conservarse, pues constituyen nuestro legado para las futuras generaciones.
No debemos olvidar que el patrimonio cultural con el que cuenta el estado de Jalisco es una fortaleza que deberá ser aprovechada al máximo para atraer turismo, mismo que se traducirá en fuente de riqueza, de trabajo y de impulso económico; por el gran beneficio que representa, este proyecto entraña una participación colectiva. Te invitamos a sumarte a nuestra iniciativa. Sólo uniendo esfuerzos lograremos cohesionarnos en torno a nuestra ciudad.•

Textos y fotografía: Arqueóloga María Irma Iturbide Robles, Presidenta Estatal Adopte una obra de Arte, adopteunaobrajal@megared.net.mx

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