
Texto: Matilde Pons
Registro de Autor 968-895-820-4, Autora de “La Palabra me Sonó Extraña”
Cualquier palabra que viene a la mente toma vida sobre el papel, con un significado e importancia a cuyo impacto; es difícil resistirse.
Como si surgieran de la nada y siempre empeñándose en decir algo, de nuevo los “Matigramas” hacen suyo éste espacio.
En su oportunidad así opinó de ellos, el memorable precursor y reconocido “padre” de los Entremeses Cervantinos en Guanajuato, Maestro Enrique Ruelas Espinoza: “Matilde, usted muestra en pocas palabras, lo que muchos escritores no logran decir en un libro”.
Y un testimonio de esa sencillez, influencia y trascendencia de la brevedad, lo encontramos en la cita de Anatole France: “La ironía y la piedad son buenas consejeras. La primera al hacernos sonreír, nos vuelve amable la vida. La otra, que llora, nos la vuelve sagrada”.
Aquí el obsequio de ésta entrega:
…Si el problema es de trigonometría, que lo resuelva un tricéfalo.
A simple vista, parecía un hombre mediocre. Conociéndole bien, era un cretino.
Si Einstein se hubiera con-formado en su destino, estaría relativamente muerto.
…Y así llegó a formar parte de los hombres sin lustre.
Parecía tan recto como su columna vertebral, salvo al final.
Mientras sus posaderas marchaban sobre ruedas, su agilidad mental cabalgaba en burro.
En un gesto de derroche, hasta perdió las agallas.
Ley de supervivencia. Capitalizar el pensamiento creativo de otros, dándole un uso práctico.
Y así quedo fuera de un pensamiento que duraba demasiado
La tierra hizo una mueca y se trago al hastío.
El hecho de ser payaso, no quiere decir que incite a la risa.
Bajó a tal profundidad para que el destino de los hombres vulgares no la alcanzara.
Queremos encontrarle a todo una razón, y a veces es tan evidente que nos parece estúpida.
A quienes lo merecen, daré un certificado de renacimiento.
No existen limitaciones para la mente, excepto aquellas que admitimos. •