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Por Arq. Carlos Correa Ceseña
carlos.correa@cuaad.udg.mx
ilustraciones Mtro. en Arq. Jorge Fregoso

En el banquete de Sócrates, Fedro comenta: “Maestro, hay edificios que cantan otros que ríen y algunos más que lloran”.
La arquitectura como tal vive desde siempre con el hombre, dialogan hombre-arquitectura de hecho llegan a convertir este diálogo en simbiosis; esto los lleva a la imaginación, a la creatividad, una intercepta a la otra y la otra realiza semejanza de esta.

Escribe su historia y forma de pensar en ella y la deja para lectura de todos, la verdad de todos.
Octavio Paz afirmaba “La arquitectura es testigo insobornable de la historia”; gente cotidiana que ha vivido por años en la ciudad, en su arquitectura.
Costumbre de verse, protegerse, identificarse y ser iguales. Como entender costumbre algo tan común o bien arquitectura costumbrista, como ubicar con claridad este concepto.

La arquitectura es el arte de la limitación del espacio, arte de construir el hábitat del hombre, en cuanto supone la capacidad de subordinar los medios al fin y el fin menos importante al más importante.
Entonces el fenómeno arquitectónico nos acerca a la necesidad del ser humano por construir su morada y por lo tanto forma parte esencial de su cultura, es un objeto propio de esta, algo que lo identifica y que se reproduce formalmente en ella.
Costumbre es la repetición constante de un hecho, un acontecimiento o bien un comportamiento; en síntesis es una repetición de los comportamientos y por lo tanto de acontecimientos humanos aunque no siempre con uniformidad rigurosa y absoluta, pero si susceptible y aproximativa.

Ahora bien nos hemos de referir a la arquitectura costumbrista (termino bastante amplio y ambiguo) utilizado como referencia para aquella arquitectura con la que se identifica a una ciudad, localidad o espacio geográfico, que por sus características permite conocer su forma de hacer arquitectura, un producto propio de sus costumbres y comportamiento cultural y por lo tanto un objeto de identidad propio.

La arquitectura costumbrista responde a la constante de ambientes habitables como productos de los diferentes géneros arquitectónicos y la arquitectura se vuelve por sus formas de interés estético, pero también por lo que representa, documento de la propia historia del contexto social en que se da.


Acercarnos a la arquitectura histórica de Guadalajara es ejemplificar en cierto modo lo anterior; ya que como toda ciudad su historia esta estrechamente ligada a la arquitectura de su entorno o región, la cual es también llamada escuela tapatía; concepto de expresión artístico algo que permeo el ámbito nacional y en su arte el internacional.
Su referente es la Guadalajara de los inicios del siglo pasado en que la ciudad se reafirma como capital regional del país, además vocación de su fundación, y también ejemplo de desarrollo urbano moderno. En los años 20 y 30 era una ciudad de tamaño adecuado que lo tenía todo, ya estaba realizada su realidad se posicionaba como una ciudad regional con una población de un poco más de un cuarto de millón de habitantes.
Una ciudad con sus elementos clásicos como tal, centro fundacional o histórico, barrios tradicionales y sus primeras colonias, se podía decir que era provincia en el estricto sentido, ciudad cuadriculada con construcciones (arquitectura) de muro de adobe, arcos y jambas de cantera, hornacinas esquineras que resguardan pequeñas vírgenes como la de Zapopan, la de Dolores o la de Asunción ( a quien fue encomendada esta leal y noble ciudad), o patio de fuente central, casa con pasillos en barro bruñido y fuentes muy tapatías.

La de Rafael Urzúa al ingreso del Agua Azul y la muy Guadalajareña plaza de las dos copas de Ignacio Díaz Morales.
Entender la arquitectura de Guadalajara es entender o considerar sus condiciones históricas en las que se desarrolló, sobre todo sus formas de pensamiento, su contexto geográfico que la va a fundamentar como una ciudad regional por autonomía.
La arquitectura de Guadalajara se convirtió en una verdadera expresión de estilo de vida regional, y por suma en cultura de contraposición a lo establecido en el ámbito nacional.

Consideremos algo del origen de esto, la nueva Galicia fue una de las provincias menos ricas de la colonia, donde se construían iglesias y conventos de suntuosidad elemental, algo que definitivamente influyó en las mentalidades de sus habitantes y podríamos decir que hasta la actualidad y desde luego en la costumbre arquitectónica, ya que la máxima expresión de edificio religioso, la catedral, ha sido fuente de inspiración de la costumbre arquitectónica del regionalismo.
Arquitectura de adobe, madera, encalados con guardapolvo, escasa cantera grabada con simplicidad, el concepto funcional de la hacienda trastocaba la ciudad, y todo esto da origen a la arquitectura tapatía, de los Barragán, los Urzúa, los Castellanos, los Aceves, de Alba y tantos más que sintetizaron las costumbres en la arquitectura en Guadalajara y sus pueblos para darle dimensión mundial. •

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